Coordinar la división del trabajo
Cualquier esfuerzo colectivo requiere un fuerte esfuerzo de coordinación para alinear las contribuciones de todos y fomentar las sinergias entre las mismas. Esto es aún más importante cuando la investigación conjunta se utiliza para desarrollar vínculos y entendimiento mutuo, especialmente cuando las partes implicadas que participan en el proceso de diálogo son por definición diversas y provienen de diferentes tradiciones organizativas y de gestión. Los funcionarios públicos no actúan de la misma manera que los trabajadores sociales, los activistas o los investigadores de un grupo de reflexión, pero esta diversidad de orígenes y capacidades profesionales, lejos de ser percibida como un inconveniente, puede convertirse en una ventaja mediante el desarrollo de sólidos mecanismos de coordinación.
En muchos sentidos, el diálogo ofrece una oportunidad única para que los participantes salgan de sus respectivas mentalidades y amplíen sus puntos de vista sobre el problema social que se está abordando colectivamente, pero no deben perder de vista el principal valor añadido que cada uno de ellos aporta a las deliberaciones. Su concentración en las tareas específicas a las que pueden aportar una gran ventaja comparativa debe asegurarse mediante una clara división del trabajo que, siguiendo la filosofía de INSPIRED, debe acordarse de forma participativa.
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