¿Qué es INSPIRED?

INSPIRED se concibió originalmente como un medio para hacer operativa la Agenda de Acción de la UE para el Apoyo a la Democracia. Fue desarrollado por el Partenariado Europeo para la Democracia (EPD) con el apoyo de la UE a través del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH). Las aportaciones para el desarrollo del primer modelo operativo (véase la Biblioteca) -que ahora ha evolucionado hasta convertirse en un enfoque completo- procedieron de procesos de diálogo pilotados a nivel local que tuvieron lugar en cinco contextos muy diferentes (Ghana, Kirguistán, Moldavia, Marruecos y Túnez) entre 2012 y 2015, abordando a su vez cinco problemáticas distintas (participación política de las mujeres, derecho a la educación de las minorías, resiliencia del tejido productivo de cara a la asociación con la UE, participación de la juventud en el proceso de descentralización y la traducción a acciones concretas del concepto político de justicia social). Esta diversidad de entornos y temas se consideró necesaria para garantizar que el enfoque resultante fuera aplicable en un amplio ámbito geográfico y temático.

Desde entonces, el método INSPIRED ha ido evolucionando, aprendiendo y adaptándose a las realidades de los más de 15 países en los que ha sido utilizado, siempre con la vista puesta en:

Promover el desarrollo de forma democrática

El enfoque INSPIRED aborda la división operativa entre el apoyo a la democracia y el conjunto de instrumentos destinados a promover la buena gobernanza. Por diversas razones (históricas, institucionales, ideológicas, etc.), los profesionales que trabajan en el ámbito de la gobernanza tienden a favorecer soluciones técnicas a problemas que, en realidad, son intrínsecamente políticos. De hecho, las dinámicas de poder, los conflictos latentes y los intereses creados que subyacen a la transformación democrática no pueden ser ignorados a la hora de apoyar a los gobiernos socios mediante programas de asistencia técnica. Conscientes de los efectos imprevistos y generalmente nocivos que pueden provocar una concepción excesivamente tecnocrática del desarrollo, los donantes han empezado a buscar nuevas formas de vincular su ayuda a los programas de reforma de tal modo que se pueda asegurar una verdadera apropiación de los mismos por parte de sus beneficiarios finales.

Generar una auténtica apropiación por parte de los beneficiarios de la ayuda

A lo largo de la última década -y en particular tras la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda- la UE y otros grandes donantes han convertido el principio de apropiación en la piedra angular del sistema internacional de la cooperación al desarrollo. Pero, ¿qué se entiende exactamente por apropiación nacional? En otras palabras, ¿quién debe ser el dueño de la agenda nacional de reformas en un país determinado? Dar a los gobiernos socios esta prerrogativa exclusiva ha demostrado ser una receta para consolidar los regímenes autoritarios en todo el mundo. La única manera de contrarrestar la tendencia natural de los detentadores del poder a actuar exclusivamente en función de sus propios intereses es abrir la toma de decisión a otros actores de la sociedad.

Situar el diálogo en el centro del principio de acción de la UE conocido como "La política pública primero”

En las dos últimas décadas, las organizaciones y los profesionales de la ayuda internacional han recurrido cada vez más al diálogo sobre políticas como medio para fomentar el impacto de las reformas a largo plazo. No en vano, el propio Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (NDICI por sus siglas en inglés) de la UE consagra el principio de "la política pública primero" (policy-first) como enfoque por defecto para programar sus operaciones, ya sea en forma de apoyo presupuestario o de financiación innovadora. Pero para que este énfasis en la política dé resultados, los representantes de la UE y los Estados miembros de la UE tendrán que ir más allá de sus homólogos gubernamentales e institucionalizar mecanismos participativos que hagan que sus iniciativas de diálogo sobre políticas sean más representativas y legítimas. Ubicadas en un punto intermedio entre la política y la gestión pública, las políticas públicas parecen ofrecer un vehículo ideal para promover la cultura del diálogo, favoreciendo el tipo de debates constructivos y basados en evidencia que pueden aumentar la confianza en sociedades polarizadas por medio de la promoción del entendimiento mutuo entre actores enfrentados.

Garantizar que el apoyo de la UE sea realmente inclusivo y participativo

Aumentar el carácter inclusivo de la elaboración de políticas no es sólo una cuestión de justicia o legitimidad, sino también de mera eficiencia, ya que las políticas públicas que han sido elaboradas teniendo en cuenta diferentes intereses y puntos de vista tienen más probabilidades de resistir los cambios repentinos en el equilibrio de poder que aquellas que sólo benefician a una pequeña élite gobernante. La mayor resiliencia de estas políticas inclusivas mejorará a su vez la sostenibilidad de los programas de ayuda internacional destinados a promover la buena gobernanza, que solo pueden generar impactos duraderos cuando se insertan en marcos regulatorios sostenibles y son construidos sobre bases de apoyo amplias.

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